2018 el año de la vuelta a los orígenes

Orígenes, principios, esencias, inicios…

No sé cómo recordaré el 2018 cuando tenga más distancia, probablemente de una forma muy diferente a la que lo hago en estos momentos, sin embargo, no creo que ninguna de esas posibles formas sea más auténtica que la actual.

El año pasado fue un año intenso, mucho muchísimo, duro, bastante más que lo que imaginaba hoy hace 365 días y, sobretodo, desafiante en todos los sentidos.

Los desafíos cuando se aceptan te llevan a vivir con intensidad y, con frecuencia, a sufrir creciendo… lo cual suele ser duro, a pesar de que con los años uno intenta recordar en ese proceso que es justo eso… un proceso que como todos tiene principio y fin, o no… porque cada instante es un inicio y un fin realmente.

En 2018, volví a ser principalmente lo que fui hace muchos años y durante no pocos… Cuando el mundo del desarrollo de software era más simple aunque a la par más limitado… Alguien independiente, capaz de tener una idea y llevarla a cabo, obviamente con muchos límites, sin grandes dependencias de terceros , aunque con una gran diferencia: la Comunidad.

Por distintas cuestiones desde hace más de diez años mi faceta de developer fue perdiendo peso en el orden de prioridades, por necesidades del guión al principio, he tenido la posibilidad de contar con un equipo de personas en las que poder confiar esas tareas mientras yo asumía otras, y por otras cuestiones en las que a día de hoy, vigilo y cuido por no recaer en ellas, más cercanas a problemas de salud…

En 2017 ya comencé a aprender Xamarin, al ritmo que podía, con muchas dificultades compensadas con ilusión y pasión, pero sin poder avanzar todo deseado… aunque con los primeros metros escalados en esa empinada curva de aprendizaje que tenía esa tecnología y ese ecosistema en ese momento… La inmadurez tiene un precio que pagar no siempre es agradable.

Sin embargo, no fue hasta el año pasado, como resume el título, cuando por fin pude volver a ponerme delante de un ordenador sin límite de horas y con cierta tranquilidad al respecto de forzar la máquina con ello y, además, sentir que valía para algo… Y con esa «capacidad» afronté el reto de poder volver a desarrollar todo aquello que quisiera.

Y ese fue el desafío principal, desarrollar y disfrutar, crecer y caer, desarrollar y durar, volver y vencer… Sin mayores enemigos que el paso del tiempo, la impaciencia y el miedo en diferentes formatos (todos compatibles con mi particular sistema operativo).

Un año después, soy mucho más feliz.

He llegado más allá de los límites que creía posibles en muchos aspectos… he aprendido mucho muchísimo y además suficiente como para crear una nueva niña de mis ojos, Esporti Family. Lo he podido hacer sin sufrir grandes recaídas, aunque con mas temores de los que me gustaría, quizás sea algo normal a lo que también deba acostumbrarme. He vuelto a priorizar cuidarme… El cuerpo por ahora sigue siendo necesario para la mente y no lo puedes olvidar nunca. NO. El equilibrio no es imposible. Sin equilibrio no hay avance.

He vuelto al origen… A sentirme libre… Libre de pensar y crear, libre de inventar, libre aprender, libre de aceptar desafíos, libre de decidir, libre de compartir, libre de ofrecer, libre de aportar, libre de caer, libre de emerger, libre fallar, libre de acertar, libre de elegir…. Libre de VIVIR.

Por todo lo anterior, este 2019 lo veo como un año BRUTAL, para disfrutar en todos los sentidos y devolver todo lo recibido en el 2018… En lo bueno y en lo malo, que de todo hubo y no poco… Porque aunque la vida es vida porque existe la muerte, yo no quiero morir ni ver morir sin vivir… Así que el 2019 será el año del ¿Por qué no?

  • ¿Por qué no volver a creer?
  • ¿Por qué no volver a imaginar?
  • ¿Por qué no volver a crecer?
  • ¿Por qué no volver a contarlo?
  • ¿Por qué no volver a escribir?
  • ¿Por qué no volver a compartir?
  • ¿Por qué no volver a crear?
  • ¿Por qué no volver a ganar?

Y por todo lo anterior… Y porque me apetece, vuelvo a publicar en un blog… Para tener mi pequeña parcela donde agradecer a todos los que me quieren su ayuda para mi éxito (y describir mi éxito está fuera del alcance definido hoy) y que lo vivan como suyo, para poder escribir y reflexionar… para poder compartir y, como ya quizás hayas pensado… ENUMERAR.

Gracias por llegar hasta el este final de la vuelta a los orígenes… para lo que quieras, me tienes en la medida de mis posibilidades. No soy perfecto ni tengo poderes ilimitados, pero soy.

En resumen, un año después, soy mucho más feliz y sobretodo SOY.

Manuel.


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